Plasencia es una de las excursiones que merece la pena incluir si estás pasando unos días en el norte de Extremadura. Su casco histórico permite descubrir en una sola jornada catedrales, palacios, casas señoriales, restos de su muralla medieval y las huellas de las diferentes culturas que han formado parte de la ciudad.

Además, buena parte de sus principales monumentos están bastante próximos entre sí, así que podemos conocerlos tranquilamente a pie.

Si solo tienes un día, esta es una buena ruta para llevarte una primera impresión de la ciudad.

Por la mañana: empezamos por las Catedrales

Comenzamos la visita por uno de los grandes símbolos de Plasencia: sus Catedrales Vieja y Nueva.

La peculiaridad es que ambas están unidas, creando un conjunto en el que podemos apreciar diferentes etapas y estilos arquitectónicos. La Catedral Vieja conserva elementos románicos y góticos, mientras que en la Catedral Nueva destacan el gótico y el Renacimiento.

En el interior de esta última merece especialmente la pena detenerse en su retablo y en el coro.

Palacio Episcopal y Casa del Deán

Alrededor de las catedrales encontramos varios edificios históricos que podemos conocer sin desviarnos prácticamente de nuestro recorrido.

Uno de ellos es el Palacio Episcopal, y muy cerca encontramos también la Casa del Deán, fácilmente reconocible por su característica fachada y su gran balcón en esquina.

Este entorno es perfecto para caminar sin prisas y empezar a descubrir el carácter monumental del casco histórico placentino.

Plaza de San Nicolás y Palacio de Mirabel

Continuamos hacia la Plaza de San Nicolás, uno de los rincones que más nos gustan de esta ruta.

Aquí se encuentra el Palacio del Marqués de Mirabel, considerado uno de los edificios civiles más importantes de Plasencia. Fue construido en el siglo XV y estuvo vinculado a la poderosa Casa de los Zúñiga.

El palacio se encuentra junto a la iglesia y antiguo convento de Santo Domingo, actual Parador de Turismo.

El interior del Palacio de Mirabel puede visitarse en determinados momentos, por lo que si tienes especial interés recomendamos consultar previamente su disponibilidad.

Una pausa para comer

A estas alturas probablemente sea buen momento para hacer una pequeña pausa.

Puedes aprovechar para acercarte hacia la Plaza Mayor, donde encontrarás bares y restaurantes, o perderte por alguna de las calles del centro histórico antes de continuar la visita.

La Plaza Mayor sigue siendo uno de los principales lugares de encuentro de los placentinos y cada martes acoge el tradicional mercado franco cuyos orígenes se remontan a los fueros concedidos por Alfonso VIII.

Por la tarde: Plaza Mayor y Abuelo Mayorga

Comenzamos la tarde precisamente en la Plaza Mayor.

Aquí encontramos el Palacio Municipal, sede del Ayuntamiento, y sobre su torre del reloj uno de los personajes más queridos de la ciudad: el Abuelo Mayorga, el autómata encargado de marcar las horas y convertido en todo un símbolo de Plasencia.

Dedica unos minutos a recorrer los soportales y observar las fachadas antes de continuar.

Casas señoriales de Plasencia

Al caminar por el casco histórico iremos encontrando diferentes casas nobiliarias que recuerdan la importancia que tuvo la ciudad.

Entre ellas destacan la Casa de los Monroy, conocida también como Casa de las Dos Torres, y otras construcciones señoriales como la Casa de los Grijalva-Almaraz.

No es necesario entrar en todas. Parte del encanto está simplemente en recorrer las calles y descubrirlas durante el paseo.

El antiguo Convento de Santo Domingo

Otro de los edificios que merece nuestra atención es el antiguo Convento de San Vicente Ferrer, actualmente convertido en Parador de Turismo.

El conjunto está estrechamente relacionado con la historia de la antigua judería de Plasencia y se encuentra junto al Palacio de Mirabel y la Plaza de San Nicolás.

Toda esta zona conserva una importante huella del pasado medieval de la ciudad.

Descubre la antigua judería

Plasencia tuvo una importante comunidad judía y todavía podemos seguir parte de su huella por las calles del casco histórico.

La antigua judería estuvo vinculada al entorno de La Mota, San Nicolás y Santo Domingo. Recorrer esta zona permite comprender mejor la convivencia de culturas que marcó durante siglos la historia de la ciudad.

Termina el día junto a la muralla y Torre Lucía

Para terminar nuestra ruta nos acercamos hasta la muralla de Plasencia.

La ciudad medieval estuvo protegida por un recinto amurallado del que todavía se conservan importantes tramos, torres y algunas de sus antiguas puertas.

Uno de los mejores lugares para descubrirlo es Torre Lucía, situada muy cerca del centro histórico.

Si puedes organizar los horarios, deja esta parte para el final de la tarde. Ver caer la luz sobre la muralla es una bonita manera de despedirse de Plasencia.

Nuestra ruta de Plasencia en un día

Si quieres guardar el recorrido, este sería el orden:

Catedrales → Palacio Episcopal → Casa del Deán → Plaza de San Nicolás → Palacio de Mirabel → Plaza Mayor → casas señoriales → Santo Domingo → antigua judería → muralla y Torre Lucía.

Es una ruta pensada para caminar y disfrutar de la ciudad, no para ir tachando monumentos de una lista. Si alguno te interesa especialmente, dedica más tiempo a visitarlo y deja el resto para otra ocasión.

Una excursión perfecta durante tu estancia

Plasencia combina muy bien con una estancia en La Vera porque nos permite cambiar durante unas horas los paisajes rurales y las gargantas por una jornada de patrimonio, historia, compras y gastronomía.

Desde el Hotel Rural Carlos Primero, puedes dedicar el día a conocer Plasencia y regresar después a la tranquilidad de Garganta la Olla.

Y si dispones de varios días, puedes completar tu escapada visitando también el Monasterio de Yuste, el Parque Nacional de Monfragüe, los pueblos de La Vera y el Valle del Jerte. Hay mucho que descubrir en esta parte de Extremadura y lo mejor es hacerlo sin prisas.